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Una recuperación que prepara nuevas tormentas

vendredi 11 novembre 2005

La burguesía y el imperialismo se han felicitado del triunfo de Kirchner y se proponen pasarle la factura. En las condiciones actuales, los principales sectores del capital siguen considerando que un refuerzo de Kirchner es la mejor alternativa política para la defensa de sus intereses. En forma inmediata, están en juego puntos importantes como la renegociación de los contratos de las privatizadas y los aumentos de tarifas, la inflación, la contención de las luchas salariales a través de un pacto UIA-CGT, la licuación completa de las contribuciones a los piqueteros, el pago de la deuda y el congelamiento del gasto público.

Estas breves notas resumen mis impresiones directas de la situación argentina, en base a la presencia, en la ciudad de Buenos Aires, en actos, manifestaciones, asambleas, y a las conversaciones y discusiones con diversos militantes. No es un informe detallado sobre la situación política, las cuestiones económicas, las luchas populares y del movimiento obrero.

El rasgo más general. una recuperación que prepara nuevas tormentas

La Argentina conoce ya 3 años de crecimiento económico importante, con tasas entre el 8 y el 9 por ciento, y se estima que en el 2006 la tasa de crecimiento del PBI podrá ser todavía del 6 por ciento. En la ciudad de Buenos Aires se nota un repunte de la actividad, subrayada por el aumento del turismo. En algunos momentos y en algunos barrios, parece respirarse un aire de prosperidad.

Sin embargo, la situación está muy lejos de ser tan brillante como se la presenta y se la vive en algunos sectores sociales. Finalmente, desde el punto de vista puramente estadístico, la economía argentina está recuperando los niveles de 1998. Además, ciertos fenómenos -como la desocupación y la pobreza- han mejorado estadísticamente pero en un sentido histórico se han agravado. El empleo ha dejado de crecer de tal manera que una desocupación mínima del 10 por ciento aparece ahora como permanente. Lo mismo puede decirse de una pobreza y de una miseria del 35 por ciento. Los empleos creados siguen siendo empleos precarios en su mayoría y el 50 por ciento del empleo sigue siendo en negro y no podrá bajar significativamente.

Algunos elementos de la "prosperidad" actual hipotecan completamente el futuro. Por ejemplo, los estudios indican que en 10 o 20 años, cerca de la mitad de la población trabajadora no tendrá ninguna jubilación y una parte importante tendrá una jubilación miserable. Sucede ya con los jubilados actuales pero las tendencias se agravarán seriamente vistas las características del mercado de trabajo. Entonces los 500 o 600 pesos que ganan los trabajadores en negro quiere decir que a los 65 años o 70 años tendrán un ingreso de cero peso y tendrán que morirse literalmente de hambre o ser mantenidos por sus hijos, con la consiguiente disminución del nivel de vida. Entonces hay mucho de burbuja ficticia y la properidad de algunos sectores se alimenta en la miseria actual y futura de generaciones y poblaciones enteras.
Por otro lado, muchas analistas predicen que, en ciertas condiciones, una crisis financiera puede desatarse nuevamente hacia fines del 2006, pues todas las condiciones están reunidas al respecto. Se trata de las consecuencias de la renegociación de la deuda externa. Si las tasas de interés continúan subiendo a nivel internacional y la inflación en Argentina se dispara a más del 12 por ciento, el peso de la deuda volverá a ser explosivo y se estarán pagando tasas cercanas al 20 por ciento en los títulos de la deuda emitidos en moneda nacional y ajustables por CER.

Las negociaciones próximas con el FMI serán decisivas al respecto y de todas maneras el gobierno argentino no puede controlar el cuadro financiero sin este acuerdo y sin la renegociación de una parte de la deuda. Se ha comenzado con una nueva espiral.

Todo lo dicho no quita que en sectores de la población se vive una cierta sensación de alivio, sobre todo en comparación con el año 2001. Esta sensación pesó fuertemente en los resultados electorales y en el triunfo de Kirchner.

El triunfo relativo del gobierno en las elecciones

Este clima social se trasladó a las pasadas elecciones. El resultado más general es que la población se pronunció por una "continuidad" del cuadro actual y de sus actores políticos. Una vez dicho esto, se pueden hacer análisis más precisos de las diferentes tendencias en desarrollo y el cuadro aparece como mucho más contradictorio.
La burguesía y el imperialismo se han felicitado del triunfo de Kirchner y se proponen pasarle la factura. En las condiciones actuales, los principales sectores del capital siguen considerando que un refuerzo de Kirchner es la mejor alternativa política para la defensa de sus intereses. En forma inmediata, están en juego puntos importantes como la renegociación de los contratos de las privatizadas y los aumentos de tarifas, la inflación, la contención de las luchas salariales a través de un pacto UIA-CGT, la licuación completa de las contribuciones a los piqueteros, el pago de la deuda y el congelamiento del gasto público.

La reunión Bush-Kirchner estuvo marcada por este desarrollo. Kirchner pensó que llegaba reforzado por las elecciones a esta cita y que podía obtener el apoyo de Estados Unidos en las negociaciones con el FMI y el G7. Se encontro con la "sorpresa" de que Bush no le dió este apoyo y reclamo en cambio "seguridad jurídica" y "lucha contra la corrupción", esto es que el gobierno se adapte completamente a las exigencias de los grupos financieros e imperialistas. Bush elogió a la economía argentina y a la acción del gobierno precisamente porque deberían ser las bases de la política futura. El gobierno de Kirchner le sigue pagando al FMI pero no le puede pagar los 6.000 millones de dolares comprometidos para el 2006. Las opciones son claras y no es la victoria del así llamado kirchnerismo la que va a hacer desaparecer por milagro las luchas entre las clases y la competencia feroz entre sectores del capital nacional y mundial. Kirchner se seguirá llevando "sorpresas" como las de Mar del Plata en los próximos meses.

Considero que hay que comprender este elemento aparentemente contradictorio en todo su desenvolvimiento : el triunfo electoral ha reforzado al gobierno y ha reforzado también las presiones contradictorias de las clases sociales y del imperialismo mundial. Lo que el gobierno ha ganado por un lado lo ha perdido por el otro porque tiene que rendir cuentas mucho más que en el pasado.

Algunos elmentos del triunfo kirchnerista son muy interesantes para ubicar bien de que se trata. El kirchnerismos se presentó a las elecciones como un agregado y un conglomerado de las más diferentes tendencias y aparatos, muchas veces opuestas. No presentó ningún programa. Las elecciones han sancionado la crisis del peronismo y del radicalismo. Los 2 grandes partidos de la Argentina se han atomizado y/o se han diluido. Las decisiones políticas se deben tomar ahora y no han quedado avaladas por la elección. No se sabe, para dar una indicación, si Kirchner va a presidir el Partido Justicialista o si va a sancionar su quiebre. El Frente de la victoria existe por ahora como un rejunte electoral.

Nada indica, para insistir en un punto importante, que el triunfo electoral del gobierno detendrá los conflictos sociales y salariales. Más bien se trata de lo contrario. Desde diciembre del año pasado, ha habido una seguidilla de luchas -aunque no una ola incontenible- que han terminado en triunfos y/o en acuerdos parciales. Las derrotas no están a la orden del día. Incluso en el hospital Garrahan, donde no se obtuvieron reivindicaciones imporantes planteadas, no puede hablarse de una derrota ni hay una desmoralización. Hay un parate y un rearme para lanzarse a nuevos enfrentamientos más adelante.
La inflación es también el combustible que alimenta las luchas porque licua todavía más los aumentos.

Inmediatamente después de las elecciones se produjo la protesta popular de Haedo contra las privatizaciones y la política del gobierno de apoyo a los grupos empresarios que lucran con los servicios públicos y las subvenciones -como en la mejor época de Menem. La importancia de esta explosión obrera y popular, centenares de usuarios y trabajadores se toman la estaciónde Haedo y rechazan la intervención policial, evidencia que la combatividad está a la orden del día. El gobierno trató de montar una provocación y de confundir a esta reacción popular con una banda de asaltantes e incendiarios. Acusó a dirigentes síndicales, a Quebracho, al Partido Obrero e intentó lanzar un proceso judicial. La maniobra del Ministro Anibal Fernández se diluyó. Volverá a intentarlo más adelante.

Las dificultades de la izquierda

El reforzamiento del gobierno puede aparecer como más evidente porque, en su conjunto, los resultados electorales fueron desastrosos para la izquierda. Pero han muchos partidos de izquierda en la Argentina -es una de las características de la situación- y ha habido muchos resultados, no todos del mismo signo.

Ha votado solo el 70 por ciento, unos 2 puntos menos que en el 2003 pero han disminuido los votos blancos y nulos, de tal manera que los votos válidos siguen siendo de alrededor del 60 por ciento. De todas maneras, la disminución de la participación, en un paìs donde el voto es obligatorio, parece ser una tendencia de largo plazo. Las tendencias que llamaron al voto blanco o a la abstención -la más importante de las cuales es el PCR- prácticamente no hicieron campaña por lo que dificilmente puedan reivindicar algún resultado.

La izquierda se presentó dividida y hasta atomizada. La existencia de 5 o 6 organizaciones y de 20 o 30 grupos da lugar a un cierto faccionalismo y puede confundir a muchos. Sin embargo, pensamos que la cuestión de fondo no es esta división sino el hecho que la ausencia de una participación unitaria contribuyó a que no haya expresión política en las elecciones -y era importante- de la fuerza social del movimiento obrero, de los piqueteros, de los explotados. El movimiento piquetero y los sectores clasistas y combativas de las fábricas parecen encapsulados en sus luchas y reivindicaciones, con poca trascendencia política y con una extraordinaria combatividad y presencia en la calle.

A esta dificultad general, cabe agregar un elemento. Un aspecto significativo de la división de la izquierda ha sido la división de IU y el hecho que cada uno de sus componentes originales -el MST y el PC- buscó nuevos aliados hacia su derecha e incluso volvieron a dividirse. Hay ahora 2 MST y el PC, que obtuvo los resultados más desastrosos, hizo alianzas en la ciudad de BAires y se allió con el PS en la Provincia, mientras el MST se unió con Mario Cafiero, un peronista clerical que pasó por todas las alternativas en la Provincia y también cayó en votos a pesar que la presencia de Cafiero debía aportarlos.